Bronca de Llaryora con Santilli porque “se borró” y ya lo comparan con Francos
El ninguneo de Casa Rosada a los gobernadores de Provincias Unidas con el reparto de los ATN y los lugares en las comisiones del Congreso tuvo un fuerte correlato en las últimas horas en Córdoba, después del Zoom de los mandatarios dialoguistas. Cerca del cordobés Martín Llaryora hay un marcado enojo porque el ministro del Interior, Diego Santilli, no volvió a tomar contacto con los despachos cordobeses después de la primera reunión hace semanas.
“El muchacho dijo que llamáramos, que íbamos a seguir conversando y no volvimos a tener ningún tipo de noticias. Pasa lo mismo que ocurría con (Guillermo) Francos… ¡o peor!”, reconoció a LPO un funcionario del gabinete de Llaryora que está al tanto del envío de fondos a los gobernadores del norte.
Precisamente, esta situación de injerencia en el reparto económico y político por parte de los Menem es lo que entró nuevamente en consideración a la hora de la analogía entre el Colorado y su antecesor. “Está claro que no toma las decisiones. Los únicos con poder de influencia son ‘Toto’ Caputo, Santiago y Karina con los Menem. El resto es cotillón”, disparó otra fuente al tanto del malestar en El Panal, la casa de gobierno cordobesa.
Cabe recordar que la situación entra en el centro de la escena cuando Llaryora trata de apurar el Presupuesto provincial en la Legislatura y sostiene un proyecto en busca de contener el complejo y creciente déficit de la Caja de Jubilaciones que tiene a los estatales cordobeses en pie de guerra con la Provincia.
Mientras en el Congreso, los libertarios buscan reunir voluntades para sacar el Presupuesto 2026 y empujar en el Senado la reforma laboral.
Los gobernadores de Provincias Unidas ahora amenazan con no votar el presupuesto
Ese ida y vuelta de necesidades, en Córdoba ya la catalogan como una falta de reciprocidad, aunque no creen que esto ponga en duda de manera contundente el apoyo al Presupuesto de Milei. “Hay que seguir conversando. Vamos a ver…”, sostuvo un cordobesista acerca de si esta tensión con Santilli y la Rosada pone en riesgo los votos a la ley de leyes por parte de los diputados de Llaryora.
Sin embargo, acá asoma, además, otro factor y es la no asunción -hasta el momento- del exgobernador Juan Schiaretti en la Cámara baja. Como lo contó LPO, uno de los socios fundadores del cordobesismo fue sometido a una cirugía cardiovascular de la que se recupera y que no le permitió asumir el pasado 3 de diciembre. Sin embargo, más de un peronista de la nueva generación en Córdoba pone en duda si eso ocurrirá en lo inmediato, si será en marzo o si tal vez, directamente no ocurra. ¿Será por eso que le movieron la silla en el Banco Nación a Daniel Tillard?

Schiaretti, por su parte, observa que Provincias Unidas no termina de leudar como él quería y esto, sumado al desinterés por conducir el bloque y las discusiones de más reformas nacionales en el 2026 lo alejan del Congreso. Según creen algunos en el Centro Cívico.
Esto es una parte. La otra está vinculada al resultado de derrota con el que ingresa y a la falta de sintonía fina por estos días entre Schiaretti y su sucesor Llaryora.
La vieja guardia del cordobesismo no termina de digerir la manera en la que el actual gobernador empoderó a Miguel Siciliano como ministro y observa, incluso con mayor preocupación, los movimientos y las fricciones en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) para encarar la sucesión del ultraschiarettista Luis Angulo en la presidencia. El hombre de Schiaretti no puede ir por un nuevo mandato al frente del TSJ y esa silla también entra en la discusión del peronismo cordobesista que cierra el 2025 con varios frentes internos.
Por esto, el mejor balance de la relación con la Nación y el enojo por el rol de Santilli lo hizo un funcionario cordobés en la siesta del martes: “si estamos complicados entre nosotros, menos nos va a dar la nafta para salir a pelear afuera”.
