Maxi Abad, Posse y Lousteau desafían a la conducción de la UCR y adelantan la elección del Comité Provincia
El radicalismo en la provincia de Buenos Aires desafía a la conducción y le impone al presidente del Comité de Contingencia, Miguel Fernández, la fecha de la elección para elegir autoridades y reordenar el partido.
Los sectores más representativos del partido que conforman Maximiliano Abad, Martín Lousteau, Gustavo Posse y Daniel Salvador tienen los votos para adelantar la elección partidaria para junio, en lugar de realizarla en septiembre como pedía Fernández.
La conducción del partido quedó sin resolución tras las elecciones internas de 2024, cuando hubo denuncias cruzadas por fraude e irregularidades. Tras meses de conflicto se dispuso un comité de Contingencia que preside Fernández y una convención de Contingencia que lidera Pablo Domenichini, un legislador que responde a Lousteau.
Pero en los hechos el partido quedó fracturado. Fernández rompió con el sector de Abad y la interna lo enfrentó a Lousteau. El ex intendente de Trenque Lauquen quedó aislado, pero con el poder del comité de Contingencia.
Crisis total en el radicalismo tras una elección en la que perdió 149 concejales y 12 legisladores
Eso le permitió definir los acuerdos electorales el año pasado donde todo implosionó. Fernández apostó por llevar al partido a una línea moderada con la que perdieron nada menos que 149 concejales en los distritos, incluidos todos los concejales del conurbano. En la Legislatura bonaerense perdió 12 de los 14 legisladores que puso en juego.
Tras esa derrota, la presión del resto de los sectores para levantar el partido fue muy fuerte. Fernández -en tanto autoridad principal- informó que la elección interna sería en septiembre, algo que resultó inaceptable para el resto de los sectores del radicalismo bonaerense.
Miguel Fernández.
El sector de Abad, Lousteau, Posse y Salvador quieren arrancar la reconstrucción del partido a mitad de año y aseguran que la propuesta de Fernández buscaba la normalización del partido para fin de año, para comenzar una reconstrucción el año próximo.
El viernes se formalizará una nota con la que quedará formalmente planteada la convocatoria para la pulseada interna de septiembre.
Fiel a las costumbres radicales, el camino de las definiciones radicales está plagado de llamados y convocatorias cruzadas. El espacio de Fernández difundió este miércoles una convocatoria a sesión del comité de Contingencia para el próximo 12 de marzo. La nota salió a las 9 de la mañana.
Sin embargo, Abad, Lousteau, Posse y Salvador se adelantaron y emitieron a las 6.20 de la mañana una nota que se anticipó a la de Fernández. Allí adelantaron la fecha del encuentro, que será este viernes 6 en La Plata. Allí se fijará la fecha de la elección para el 7 de junio.
Estos sectores buscan dotar a las nuevas autoridades con legitimidad de origen y empezar a trabajar para sacar al radicalismo del lugar crítico en el que quedó después de la elección del año pasado.

La idea es comenzar a reconstruir en los distritos. Se sabe que el partido es fuerte en el interior de la provincia. Luego, la nueva conducción deberá buscar un candidato a gobernador. Uno de los nombres que trascendió es el del economista Alfonso Prat-Gay.
Pero la prioridad son los armados locales del interior. El radicalismo siempre tuvo un nicho importante de poder en la provincia, en especial en el verde interior bonaerense. Fernández tiene poder en la Cuarta, allí impulsó la alianza Somos Buenos Aires, un armado con la Coalición Cívica y un sector del peronismo.
Esa alianza también fracasó y 17 de los 28 intendentes perdieron la elección. Algunos incluso salieron terceros, como Miguel Lunghi el hasta ahora imbatible intendente de Tandil que consiguió 14 puntos lejos del peronismo -que ganó la elección- y los libertarios. En Lincoln, el intendente Salvador Serenal también quedó tercero con 22 puntos. Lo mismo pasó con Javier Andrés, de Adolfo Alsina.
Pero además, los malos resultados terminaron licuando a candidatos que no habían llegado a su banca, pero que perfilaban buenas candidaturas. En tanto, en la elección de octubre probablemente se pierdan las tres bancas que se ponen en juego en la Cámara de Diputados.
