El carry pierde atractivo y no descartan una dolarización masiva que empuje la cotización
El carry trade dejó de ser una apuesta obvia y el fantasma del pase a dólar de los USD 3.700 millones que el mercado acumula en activos en pesos preocupa al Ministerio de Economía. El dato surge del cierre de 2025 y muestra un salto fuerte: un 85% más que los cerca de 2.000 millones que tenían a fines de 2024 y un incremento de 165% frente a diciembre de 2023, tras la llegada de Javier Milei al gobierno.
El número fue confirmado por el Banco Central de la República Argentina en una presentación en Washington. El vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, detalló que ese stock se reparte entre casi 2.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y poco más de 1.700 millones en instrumentos emitidos por la propia autoridad monetaria.
El esquema consiste en vender dólares, posicionarse en activos en pesos y apostar a que la tasa de interés le gane al tipo de cambio. Si eso ocurre, el inversor vuelve a dolarizarse con más billetes que al inicio. Mientras funciona, es un imán de capitales. Cuando deja de hacerlo, puede convertirse en una salida masiva, que presione el tipo de cambio.
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Ahí aparece el primer punto de tensión. Cuanto más crece la participación de estos jugadores, mayor es el riesgo para el sistema. Un cierre simultáneo de posiciones, gatillado por cualquier ruido, podría disparar la demanda de dólares y presionar fuerte sobre el tipo de cambio. El temor se amplifica cuando se trata de fondos extranjeros, que tienen la salida diseñada de antemano.
Sin embargo, el economista Gabriel Caamaño relativiza la distinción por nacionalidad. Sostiene que, ante un cambio de escenario, los primeros en correr suelen ser los inversores locales. Y agrega que, con un cepo mucho más flexible para individuos, tanto argentinos como extranjeros podrían desarmar posiciones con rapidez. La diferencia, aclara, pasa por los institucionales, que aún tienen restricciones.
Lo que sí cambió de forma más nítida es la ecuación del negocio. El carry sigue existiendo, pero perdió margen. Con tasas más comprimidas, el colchón que antes absorbía una suba del dólar se achicó. Hoy el inversor ya no puede mirar sólo el rendimiento nominal. La variable clave es cuánto puede subir el tipo de cambio sin borrar la ganancia.
La cadena alimentaria del desarme del carry trade argentino funciona así:Primero salen los grandes: fondos offshore, bancos de inversión y mesas con data de flujos, modelos macro EM y línea directa con Mecon/BCRA.Después se mueven las ALyCs grandes con research propio. El…
— BlackRobert (@blackrobert2024) April 27, 2026
Los números lo muestran con claridad. En instrumentos cortos con vencimiento a fines de abril de 2026, el rendimiento en dólares ronda el 1,4% si el tipo de cambio de salida se ubica en 1.400 pesos. Pero con un dólar en 1.450, el resultado pasa a ser negativo en torno al 2,1%. Una variación moderada alcanza para licuar toda la renta.
Algo similar ocurre con los papeles que vencen en mayo. El retorno cae de 3,1% a terreno negativo si el dólar sube en ese rango. Es decir, el punto de quiebre está mucho más cerca que antes. La carrera entre tasa y tipo de cambio se volvió más ajustada y menos tolerante al error.
Desde el mercado también advierten sobre este cambio. Salvador Vitelli, de Romano Group, calculó que hoy se necesitan once meses de carry para cubrir la brecha entre el dólar oficial y el techo de la banda cambiaria. No se trata de un escenario base, pero muestra hasta qué punto se debilitó el poder de cobertura de estos instrumentos.
La consultora Outlier va un paso más allá. Plantea que el carry ya no resulta atractivo, ni siquiera para perfiles agresivos. Recomienda desarmar posiciones en pesos y migrar gradualmente hacia activos dolarizados. Para quienes deban quedarse en moneda local, sugiere alternativas más defensivas, como bonos ajustados por inflación o instrumentos de muy corto plazo.
La escena financiera de este lunes aportó otra señal. El riesgo país trepó 4,3% y llegó a 582 puntos básicos al comenzar la semana. En paralelo, todas las cotizaciones del dólar subieron alrededor de 1,5%. Y el Banco Central de la República Argentina desaceleró sus compras de divisas y apenas sumó 53 millones de dólares.
La dinámica de la semana pasada ya mostraba esa tendencia. El lunes 20 había comprado 131 millones de dólares. El martes, 235 millones. El miércoles, 105 millones. El jueves 23, 194 millones. Y el viernes 24, apenas 80 millones de dólares. Una curva descendente que coincide con un mercado más inquieto.
Más de USD 3.700 millones que están en pesos podrían dolarizarse. Con tasas más bajas, una leve suba del dólar alcanza para borrar ganancias. Se disparó el riesgo país.
