junio 8, 2026

Se calienta la paritaria de los aceiteros: los empresarios denunciaron a Yofra

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En medio de la negociación paritaria y con el clima de la reforma laboral, la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) embistió con dureza extrema al Sindicato que agrupa al sector. Lo acusó de impulsar paros para cambiar el rumbo del gobierno nacional pero además de manejar de forma arbitraria los millonarios aportes que los trabajadores del sector derivan mensualmente al gremio.

Se trata de un conflicto en uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina, que maneja las exportaciones del complejo oleaginoso, y que se caracteriza por un sector sindical con un planteo metódico de sus reivindicaciones, que busca atar las remuneraciones no a la pauta de inflación, sino a los excedentes que genera una industria de ingresos multimillonarios en dólares. Y acusan a la conducción del gremio de pedir ahora en la negociación salarial un 20 por ciento de aumento, lo que consideran inaudito en relación a la inflación, pero a lo que además denominan el “peaje sindical” para incrementar su caja, que dicen que redondea unos “60 millones de dólares anuales”.

La declaración de Ciara fue enviada a algunos medios de prensa con una nota informal y algunos lo publicaron sin ninguna atribución de su procedencia ni firma de redactor. Eso es lo primero que observa Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Aceiteros.

“Pueden decir lo que quieran. El objetivo de la Ciara es primero correr el enfoque de una negociación salarial que tenemos hace mas de veinte años. Hacen una confusión deliberada y maliciosa. Dicen que tenemos 20 mil afiliados cuando la Federación que negocia tiene cuatro mil. Esto no va a incidir en nada, no nos van a mover de nuestro pedido, los que hacen esto saben dónde vivo y cómo vivo, pero sobre todo saben que la demanda no es de un dirigente sino de un colectivo de trabajadores”, le dijo Yofra a LPO.

Desde hace años, la Federación de Aceiteros negocia salarios junto al Sindicato de San Lorenzo, que es autónomo y nuclea a trabajadores de los puertos del Gran Rosario, el gran cordón agroexportador. El 27 de mayo pasado ambas organizaciones lanzaron un paro nacional por tiempo indeterminado que entró en un paréntesis porque el Ministerio de Capital Humano dictó la conciliación obligatoria diez días atrás.

El sector gremial reclama un salario básico de 2.800.000 pesos. Aducen reiteradamente que no ceden a lo que llaman la trampa del porcentaje de actualización de la inflación, “que además nos congela en un ingreso fijo que no guarda relación con las ganancias que los trabajadores contribuimos a generar”, sostiene Yofra.

La industria aceitera apunta directo a Yofra, dice que radicalizó su discurso en Rosario y que promueve la huelga por tiempo indeterminado como único camino viable para forzar un cambio en la política económica y sacar al gobierno de Javier Milei. Citan expresiones de Yofra que “trasladan el conflicto fuera del ámbito legislativo para llevarlo a un escenario de abierta resistencia civil”. Aluden a declaraciones en La Capital de Rosario atribuidas al sindicalista que dijo: “No queda otra alternativa que prender fuego el país a través de una huelga por tiempo indeterminado”.

Yofra le dijo a LPO que no acepta una crítica anónima que para él impulsa Gustavo Idígoras, presidente de la CIARA, “un dirigente que según su mismo currículum vivió 17 años del Estado que suele cuestionar”. Remarcó que su sector demanda la actualización de salarios no por lo que diga la pauta del costo de vida sino en base a garantizar nueve necesidades básicas entre las que están vivienda, esparcimiento, previsión social y vacaciones. “Cada necesidad tiene un valor que el INDEC dejó de hacer en 1997 y luego se retomó con intermitencias. No pedimos caprichosamente. Y no estamos todo el tiempo de huelga. Pero no se trata de mí sino de lo que deciden miles de trabajadores aceiteros que tienen una vida digna gracias a la herramienta de la huelga”, dijo el sindicalista.

Los gremios indican que las empresas niegan una historia de paritarias que lleva veinte años y que siempre aceptaron. “Las patronales que obtuvieron una ganancia adicional de 3.740 millones de dólares con la enorme reducción de los derechos de exportación ofrecieron un aumento salarial de 0% para mayo. No ofrecen un peso de aumento para nosotros, los trabajadores, que producimos la ganancia que ellos acumulan”, consignaron en un comunicado a fines del mes pasado.

En una consulta de LPO, Ciara indicó que los textos críticos hacia Yofra reflejan la posición de la industria aceitera, para la cual el gremialista tiene la intención de “combatir al gobierno y para cambiar la CGT o tomar su control” y que por eso, según la cámara patronal, pide mejoras salariales que consideran desmedidas. “De hecho, la industria aceitera le adelantó 13,5% en enero, es decir 600 mil pesos en cada bolsillo de los trabajadores aceiteros, y la inflación actual llego al 12,5%. Ahora pide 20% en un mes, mientras la industria propone lo que siempre se acordó que es seguir el ritmo de inflación sin perder poder adquisitivo. El concepto de salario mínimo que habla Yofra está sin fundamentos, dado que hoy el salario medio de la industria es de 4,9 millones de pesos y el mínimo consolidado llega al mes a 3 millones de pesos”.

En esto último asoma con transparencia el marco de la disputa. En el contexto de reforma laboral y de recesión de actividad general –algo que no toca al complejo oleaginoso que se rige por la demanda externa– las empresas aceleran para cambiar el eje de la negociación. Hace veinte años que el gremio pide el salario mínimo basado en las nueve necesidades. La convicción del sector patronal es que los obreros tienen altos salarios y concentran mucho poder. Van contra eso.

El gremio afirma que negocia frente al dinamismo de una industria que concentra riqueza como ningún sector productivo. Y en el tablero de una embestida mayor hacia el campo sindical, como fue el descabezamiento judicial de la conducción de los metalúrgicos. También dice que el salario lo disputan por la necesidad del trabajador y no por el argumento del mercado. Que no les interesa restaurar simplemente el poder de compra mes a mes porque eso los encajona en una vida sin mejoras, en una actividad que mejora todo el tiempo.

“Vemos con mucha claridad el contexto en el que atacan con contenidos que son una infamia. Que lo sigan haciendo”, dijo Yofra. “Nosotros no tenemos riqueza, tenemos conciencia de clase. Y vemos que avanzan mientras se da el avasallamiento de la democracia sindical como pasó con Abel Furlán en la UOM. Acá quien está fuera de la ley es el gobierno. Es un momento de hostigamiento como pasó con las multas a los compañeros de La Fraternidad por acatar en los subtes paros de la CGT. Peleamos por el salario, con nuestros compañeros y dando la cara. Es una tontería que hagan eje en mí. No soy un heredero del poder, no nos van a mover”.

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