La holandesa Boskalis insiste para que el Gobierno divida la licitación de la Hidrovía y quedarse con la salida al mar
La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay entró en su etapa final con tres empresas en competencia, dos belgas y una brasileña, pero el proceso se volvió a tensar en la recta final por presión de la firma holandesa Boskalis, que intenta que el Gobierno modifique el esquema del pliego para dividir la concesión y reabrir el negocio del dragado.
La compañía viene impulsando un fuerte lobby político y mediático a través de ex ministros de Cambiemos como Guillermo Dietrich y hasta el mismo Mauricio Macri para intervenir en el proceso licitatorio.
El objetivo de Boskalis es fragmentar la concesión en tres tramos, la alternativa que siempre defendió la empresa porque le permitiría concentrarse en el sector más rentable y con menos costo operativo: el mantenimiento del canal del Río de la Plata hacia el océano.
[Dos empresas belgas y una brasilera compiten por la privatización de la Hidrovía]
La presencia del ex ministro de Transporte del macrismo, Guillermo Dietrich, no es un dato menor. Durante su gestión promovió la idea de subdividir el sistema de la Hidrovía. Fuentes del sector recuerdan que Boskalismantenía una relación cercana con ese esquema político y que su estrategia de negocios siempre apuntó a quedarse con el tramo de salida al mar.
Ahora, apareció la figura de Alejandro Bustamante, profesor de agronegocios de la Universidad del CEMA, y supuesto especialista en la materia aunque fuentes al tanto del negocio fluvial no lo ubican.
Bustamante publicó columnas destrozando la nueva licitación y llamó la atención que en los últimos días multiplicó sus intervenciones en medios de comunicación para cuestionar el proceso. De hecho, a pesar de no haber participado en las distintas mesas que armó la actual gestión para avanzar en los criterios para la licitación, Bustamante disparó fuertes críticas al diseño.
En el mundo fluvial, donde todos se conocen, remarcaban que Bustamante aparecía abiertamente junto a Sergio Cetera, el director comercial de la holandesa Boskalis, para criticar la licitación que justamente consiguió un acompañamiento histórico de parte de los interesados.
En el sector portuario interpretan esa ofensiva como parte de la presión de Boskalis para reabrir la discusión y forzar un volantazo en el tramo final del proceso licitatorio. El objetivo sería reinstalar la idea de dividir la concesión para poder capturar el negocio del dragado en la salida al mar, el segmento más rentable de toda la Hidrovía.
El intento de incidir de Bustamante generó un chispazo institucional en la Sociedad Rural Argentina (SRA). El vicepresidente de la entidad, Marcos Pereda, publicó una columna crítica contra el proceso licitatorio tomando como fuente los planteos de Bustamante. Sin embargo, la posición generó bronca hacia adentro de la institución por considerar infundada las críticas.
El tema obligó al presidente de la SRA, Nicolás Pino a salir a desmentir públicamente los datos utilizados en la nota y afirmó que la información difundida sobre la licitación de la Hidrovía era incorrecta. La intervención del titular de la entidad dejó expuesta la inconsistencia técnica de los cuestionamientos que circulan contra el proceso.
En definitiva, el pliego de la licitación terminó definiendo un esquema distinto. El diseño establece dos grandes sectores: uno al sur de Timbúes y otro hacia el norte del sistema fluvial. Esa estructura dejó fuera de carrera el modelo que impulsaba Boskalis y terminó desalentando su participación en la compulsa.
