febrero 5, 2026

La oposición advierte que por el carnaval la reforma laboral pasaría para marzo

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Martín Menem y Gabriel Bornoroni quedaron patitiesos este miércoles, cuando los jefes de las bancadas opositoras les plantearon que no alcanzan los tiempos para dictaminar y llevar a recinto la reforma laboral que salga del Senado la semana próxima.

Tres diputados consultados por LPO comentaron que el riojano, que no habló en la reunión a la que convocó en el Salón de Honor contiguo a sus oficinas, pretendía que un plenario de comisiones dictamine el proyecto que mande la Cámara Alta el miércoles 18 de febrero y apruebe la norma en una sesión el 25 de febrero siguiente.

Sin embargo, hay una traba reglamentaria: el dictamen debe firmarse 10 días antes que venza el plazo del período de sesiones en curso y Javier Milei, en el decreto de convocatoria, fijó como último día para las sesiones extraordinarias el viernes 27 de febrero.

El problema que tiene el oficialismo para dictaminar antes del 18 es que el lunes 16 y el martes 17 son feriados de carnaval. En esas fechas, el Congreso permanece cerrado y los pasajes para viajar desde las provincias resultan difíciles de conseguir para los legisladores.

La CGT y los empresarios quieren postergar la reforma laboral para marzo

Otra opción sería que se dictamine el proyecto de la reforma el viernes 13, pero un aliado de los libertarios glosó dos inconvenientes. Por un lado, el Senado debe girar el texto definitivo de la media sanción que obtendría el miércoles 11 a Diputados, asentando las modificaciones que se incorporarían durante el debate y complicando una tarea que nunca demora menos de 48 horas.

Y por otro, el viernes 13 la mayoría de los representantes de las provincias regresarían a sus distritos después de sesionar, tal como anunció el propio Bornoroni, el jueves 12 de febrero con el proyecto de Ley Penal Juvenil como temario excluyente.

Ritondo, Molina y Glinsky, en comisiones.

Por eso, la única chance de Milei es sacar un nuevo decreto que extienda el período de sesiones ordinarias hasta el 28 de febrero, es decir, que lo estire un día más. La maniobra sería válida pero revelaría la torpeza inicial del gobierno al calcular los plazos técnicos y la pulseada política. 

La situación en sí no sería dramática porque el oficialismo podría retomar la discusión en el período de sesiones ordinarias, a partir de marzo, pero implicaría una derrota si se contempla que la Casa Rosada se zambulle en cada trifulca a todo o nada. Al ver ese escenario, un senador libertario del Senado retomó la hipótesis de que el naufragio circunstancial de la reforma podría imputarse a Patricia Bullrich, de quien recela Karina Milei, y por eso no habría sido casual que Menem se quedara callado ante la resistencia opositora.

El naufragio circunstancial de la reforma podría imputarse a Patricia Bullrich, de quien recela Karina Milei, y por eso no habría sido casual que Menem se quedara callado ante la resistencia opositora.

Un diputado opositor repuso ante LPO que todos los jefes de bloque marcaron que “ni reforma laboral ni Ley de Glaciares llegan a extraordinarias porque no dan los tiempos”. “Menem y Bornoroni no dijeron nada, así que todos entendimos que ese silencio fue darnos la razón de que no llegan”, resumió.

Además, consideró que lo que terminen enviando los senadores será revisado por los diputados. “Como muchos bloques no pueden siquiera ver cuáles son las reformas, se van a incorporar cambios, sí o sí, y el proyecto tendrá que volver al Senado con las modificaciones, es imposible que haya reforma laboral en extraordinarias”, argumentó.

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