abril 10, 2026

Sin fondos de Caputo, Javkin tuvo que salir a rescatar el sistema de colectivos para evitar el paro

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 En medio del conflicto entre el gobierno nacional y las empresas de transporte tiene su epicentro en el conurbano bonaerense, pero impacta en todo el país. En Rosario, el intendente Pablo Javkin logró evitar el paro de colectivos al cubrir con fondos propios el bache que generó el freno de Toto Caputo a los subsidios sumando la carga de obligaciones que el gobierno central le transfiere a provincias y municipios.

Según explicó a LPO el secretario de Gobierno municipal, Sebastián Chale, la Nación viene pagando con un fuerte atraso los fondos correspondientes a los atributos sociales de la SUBE, estos son los boletos diferenciales para sectores beneficiados como jubilados, titulares de AUH, y empleadas domésticas que representan alrededor del 55% del valor del viaje.

El desfasaje es muy grande. Recién el 5 de marzo el gobierno nacional giró las partidas para cancelar los pagos correspondientes a noviembre y diciembre de 2025. Desde entonces, durante todo el inicio de 2026 no se había transferido un solo peso, lo que generó un fuerte desfasaje financiero en el sistema.

 Nación viene pagando con un fuerte atraso los fondos correspondientes a los atributos sociales de la SUBE, estos son los boletos diferenciales para sectores beneficiados como jubilados, titulares de AUH, y empleadas domésticas que representan alrededor del 55% del valor del viaje. 

“Hasta este jueves no se había pagado nada de 2026, y encima hay que soportar un aumento del combustible de más del 20%, lo que genera el problema que genera”, explicó Chale. Recién este viernes la situación se alivianó parcialmente cuando Nación giró a Rosario unos 1.600 millones de pesos correspondientes a las partidas de enero.

Para entonces, la municipalidad tuvo que hacer frente a la diferencia. El mes de febrero representó unos 1.100 millones que tuvo que ser cubiertos con fondos genuinos de la intendencia para evitar que el conflicto escale a una paralización del servicio. En tanto, las partidas de marzo son un misterio.

Sebastián Chale, secretario de Gobierno de Rosario

El problema no es solo el atraso sino el impacto de la inflación sobre esos fondos a pesar de que el gobierno insiste en tenerla controlada. Con una suba de precios que ronda el 3% mensual, pero en el combustible el salto fue superior por la guerra, los pagos a 90 o incluso 120 días generan un deterioro significativo en los ingresos del sistema: “Si te dan a cobrar a 90 o 120 días, con esta inflación, te genera un agujero importante”, advirtió Chale.

El caso de Rosario contrasta con lo que ocurre en otros distritos del país, donde la falta de financiamiento nacional ya derivó en conflictos abiertos con las empresas y malestar en los usuarios, especialmente en el conurbano bonaerense.

En ese contexto, la decisión de Javkin de absorber el déficit aparece como un intento de sostener el servicio en medio de un esquema de subsidios cada vez más tensionado por el ajuste del gobierno de Javier Milei pero que impacta en las arcas locales.

Es que el problema que enfrenta Caputo es cómo sostener el superávit cuando se derrumba la recaudación por la recesión, el campo frena la liquidación de granos y la inflación presiona cada vez más.

Mientras Nación demora los pagos y las empresas advierten sobre la inviabilidad para mantener el servicio, en Rosario el municipio optó por intervenir para evitar que el conflicto impacte de lleno en los usuarios. Pero puertas adentro reconocen que el esquema es difícil de sostener en el tiempo si no se regulariza el flujo de fondos.

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