La fuerte suba del empleo en EEUU calienta las tasas y complica el plan de Caputo de volver al mercado
El dato de empleo de Estados Unidos cayó como una baldosa fría sobre el equipo económico. Justo cuando la City local intentaba convencerse de que el mundo podía volver a abrirle una ventanilla financiera a la Argentina, Wall Street recibió una señal en sentido contrario: la economía norteamericana sigue demasiado caliente como para esperar una Reserva Federal complaciente que baje las tasas.
El informe del gobierno de Estados Unidos reveló que en mayo se crearon 172.000 puestos de trabajo no agrícolas, casi el doble de lo esperado. Además, las cifras de marzo y abril fueron revisadas al alza en 93.000 empleos. Los salarios también acompañaron: la remuneración promedio por hora subió 0,3% mensual y 3,4% interanual. Es el tipo de dato que a los mercados les gusta cuando están comprados en acciones, pero que detestan cuando necesitan que la Fed baje la tasa.
La reacción fue inmediata. Los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano subieron en toda la curva. Según las pantallas que circulaban entre operadores, el Treasury a dos años saltó a 4,132%, con una suba de 8,9 puntos básicos. El de tres años quedó en 4,186%, también con un avance de 8,9 puntos. El de cinco años trepó a 4,264%, con una suba de 7,9 puntos. Más lejos en la curva, el bono a diez años se ubicó en 4,532%, el de veinte años en 5,027% y el de treinta años en 5,015%.
La lectura fue clara: el mercado dejó de discutir cuándo vendrán los recortes y volvió a preguntarse si no habrá que prepararse para otra suba de tasas. En las mesas ya daban por descontada una suba de tasas de la Reserva Federal para finales de este año.
Baja el riesgo país y Milei apuesta a tomar deuda por USD 25.000 millones para la reelección
Ese cambio no es menor. En la práctica, mueve todo el tablero. La tasa de los bonos del Tesoro funciona como el piso del precio del dinero global. Sobre esa base se calcula el premio que debe pagar cualquier emergente. Y sobre ese premio, en el caso argentino, se monta el riesgo país. Es decir: si sube la tasa libre de riesgo, Argentina puede hacer los deberes locales y aun así encontrar una puerta más angosta para refinanciarse.
La foto global tampoco ayuda. Otro cuadro que circuló entre analistas marca que 46 de 68 bancos centrales están por encima de sus metas de inflación. La Fed aparece 1,8 puntos arriba de su objetivo. La Eurozona, 1,2 puntos. Reino Unido, 0,8 puntos. El mercado venía mirando una película de bajas de tasas, pero los datos muestran otra función: inflación resistente, empleo firme y bancos centrales menos dispuestos a aflojar.

En Argentina el movimiento tiene una lectura obvia. El programa financiero de Caputo necesita que el riesgo país siga bajando. También necesita que el mercado internacional vuelva a mirar bonos argentinos sin pedir tasas de castigo. Pero una Fed más dura encarece el financiamiento en dólares, le pone techo al rally de la deuda y reduce el margen para vender la idea de un regreso cómodo a Wall Street.
“No alcanza con que baje el spread argentino si la base norteamericana sube”, comentó a LPO un operador del mercado. La cuenta es brutal pero sencilla. Si el Treasury a diez años ronda 4,5% y Argentina todavía paga varios puntos adicionales por riesgo soberano, el costo final queda demasiado alto para una economía que sigue dependiendo de deuda, reservas prestadas y refinanciaciones cortas.
El Gobierno necesita mostrar que la baja del riesgo país no fue apenas una postal. Necesita convencer a los fondos de que la deuda en dólares vuelve a ser comprable. Y necesita hacerlo mientras enfrenta vencimientos pesados, metas con el FMI y una acumulación de reservas que todavía no despeja todas las dudas.
Por eso el dato de empleo de Estados Unidos tuvo impacto más allá de Wall Street. La Argentina no exporta empleo norteamericano, pero importa su tasa de interés. Cada movimiento de la Fed se filtra por los bonos, el dólar, los fondos comunes, los bancos y el humor de los inversores. Es una cadena larga, pero termina siempre en la misma ventanilla: cuánto cuesta conseguir dólares.
La ironía es que el mercado venía esperando que la desaceleración de Estados Unidos hiciera parte del trabajo sucio. Menos empleo, menos presión salarial, menos inflación y, por lo tanto, tasas más bajas. Pero el informe mostró lo contrario. La economía norteamericana no se enfrió, de hecho muestra un vigor inesperado.
Para Caputo, el dato llega en un momento sensible. El plan financiero aparece solido pero ajustado este año, pero en el 2027 los desafíos son descomunales con vencimientos de dueda por encima de los USD 37 mil millones. LPO reveló que el plan de Milei y su ministro para sortear esa muralla en pleno año electoral es volver al mercado y tomar unos USD 25 mil millones, pero a tasas bastante mas bajas que las actuales que rondan el 10%.
El informe laboral norteamericano disparó los rendimientos de los Treasuries en toda la curva. Se encarece el costo de financiamiento para la Argentina.
